La disciplina positiva es método que te permitirá encontrar ese tan buscado equilibrio entre la amabilidad y la firmeza. En este artículo te comparto 3 tips para practicarla con tus niños.

1) Conexión antes que corrección.

Ya antes hemos hablado de los berrinches o rabietas, en los que rescatamos aquel cuestionamiento de Jane Nelsen: ¿De dónde sacamos la absurda idea que para que los niños se porten bien, primero hay que hacerlos sentir mal?”

Los niños necesitan a sus adultos de referencia cercanos y presentes. Conectar con ellos, transmitirles calma y seguridad en los momentos difíciles (para ellos y para nosotros) ayudará mucho más que dar un sermón: en esos momentos de rabia y frustración no nos escuchan.

Por eso la conexión que logres establecer con ellos, sea en medio de un berrinche o ante una conducta inapropiada, es crucial. Mostrar interés por la razón que le llevó a actuar de esa forma permitirá que esa conexión sea más auténtica.

2) Evitar el premio y el castigo

Si bien esta técnica de premios y castigos está muy arraigada -esto sin mencionar que brinda resultados generalmente de forma inmediata- no quiere decir que sea la mejor forma de establecer la disciplina. 

¿Has visto alguna vez esa típica escena de niños que quieren que les compren cada juguete que pasa frente a sus ojos, y que si no lo obtienen hacen una pataleta hasta que sus padres terminan por ceder? (Sistema de premios)

¿O aquella en la que un niño hace berrinche y es regañado, como no se calma entonces le gritan, luego le pegan y por último le aislan hasta que se calme “para que aprenda que eso no se hace”?

El premio y el castigo ponen el enfoque en un factor externo y llevan a una carrera interminable en la que, para lograr el objetivo, se hace necesario incrementarlo cada vez más, lo que resulta bastante peligroso. 

2.1) Alternativas al premio y al castigo

De ahí la importancia de evitar estas prácticas que a lo único que nos llevan es a que nuestros hijos se alejen de nosotros y nos pierdan la confianza, algo que estoy segura ninguna madre o padre desea. 

Enfocarnos en las soluciones es una de las mejores medidas que se pueden tomar ante una rabieta, un error o una conducta inapropiada. 

Preguntar “¿Cómo hacemos para que la próxima vez esto vaya mejor?” puede ser un buen comienzo. 

Y acompañar. Reconocer los avances  en el proceso  de aprendizaje del niño es de suma importancia, pues permite al niño darse cuenta de que lo va logrando y que sus adultos de referencia se dan cuenta de ese esfuerzo que está realizando. 

Por otro lado, el agradecimiento siempre será un factor que ayuda a valorar y reafirmar esos avances. Un simple “Aprecio tu ayuda” o “Gracias por esperar tu turno” va resonando en el niño y le hace sentido a esa lucha interna que puede estar teniendo dentro de sí.

Todas estas conductas permitirán que las motivaciones se vayan enfocando a lo intrínseco, y que no sean necesarios premios o castigos, sino que haya razonamientos y convicciones: elementos más duraderos que como padres deseamos cultivar en nuestros hijos. 

3) Censurar la situación, no al niño

Es muy importante separar la acción del sentimiento, e incluso de la persona. Y para ello el lenguaje juega un papel crucial. 

Es muy diferente decir a un niño que ha golpeado a un compañero: “Eres un niño malo y grosero”, a decir: “No es correcto golpear a las personas porque las lastimas”.

Puede ser que se el niño se haya sentido enojado, frustrado, incluso puede ser que se haya sentido ofendido y estuviera tratando de defenderse. Sin embargo, es importante que identifique que eso no le da derecho a lastimar a otro y que hay otras formas de resolver la situación. 

De ahí la importancia de evitar las etiquetas de “niño malo” “niño grosero”. 

Si como adultos enseñamos a los niños que es natural experimentar enojo, tristeza, alegría o frustración, pero que experimentar esas emociones no da derecho a violentar a otros, estaremos respetando su personalidad pero estableciendo los límites necesarios para la convivencia en sociedad.

4) Empieza ahora, nunca es tarde

¿Te parecía que se estaba poniendo un poco complicado eso de las 3 formas de ganar dinero desde casa? Posiblemente te hayas identificado con alguna de estas situaciones, o quizá te sientas culpable porque no sabías todo lo que, por ejemplo, un premio o un  castigo podía implicar. 

Recuerda que la culpa no te servirá de nada. Mejor quédate con esta reflexión: 

Todo lo que he hecho hasta ahora por mis hijos ha sido desde el amor y desde la convicción de que sería lo mejor para ellos. Ahora que conozco métodos aún mejores, los tomo y los aplico con ellos”. 

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