Tener diferencias, debate o discusiones con nuestros peques es algo bastante común. En este artículo te comparto algunas razones y soluciones.

El origen de las batallas

A partir de los dos años en adelante, los niños comienzan a hacer valer su autonomía, su voluntad.

Por lo tanto, protestar, negar, oponerse… es parte del crecimiento y desarrollo de los niños.  Y este comportamiento es normal ¡es bueno!

Sin embargo, en ocasiones a los adultos nos cuesta cambiar el chip de que esas personitas ya no son bebés –pero tampoco adultos que pueden responsabilizarse de sí mismos- y no logramos encontrar el punto exacto de equilibrio entre respetar su autonomía y protegerles sin exagerar.

Si a lo anterior se suma una condición de cuarentena, con todo mundo dentro de casa, las rutinas modificadas y los ánimos de los adultos mermados por el bombardeo de noticias sobre el Coronavirus, las batallas pueden acentuarse fácilmente.

La batalla inicia en torno a los 2 años

Alrededor de los 2 años de edad, comienzan a ver que son capaces de hacer algunas cosas por sí mismos:

  • Pueden expresar con el lenguaje oral muchas de sus  necesidades, por ejemplo “tengo hambre” o “tengo sueño”.
  • Tienen la capacidad de decir qué les gusta, qué no les gusta, qué prefieren…
  • Pueden desplazarse por sí mismos.
  • Son capaces de realizar algunas tareas básicas de su persona, como vestirse (o ayudar a hacerlo), ir al baño (o avisar que está sucio el pañal).

Como resultado, los pequeños van poniendo a prueba diversas cuestiones que nosotros (los adultos) hemos establecido –o queremos establecer- como la ropa que se usarán, por poner sólo un ejemplo.

A partir de entonces, hay momentos en los que la relación con los hijos suele convertirse en una verdadera batalla.

La importancia del papel del adulto

Por otro lado, si el adulto no está preparado, no conoce los planos del desarrollo o simplemente no logra empatizar con su pequeño, seguramente habrá constantes luchas de poder: el adulto espera que el niño actúe de una forma determinada, pero el niño no ve el mundo como lo ve el adulto.

De ahí la importancia de seguir esta regla de oro: Elige tus batallas, que tratándose de la infancia, más bien, se debe convertir en EVITA las batallas.

Evitar las batallas es una cuestión de sabiduría, de sentido común, de evaluar y preguntarte si realmente vale la pena tener diferencias.

Si se trata de un asunto crucial -como quedarse dentro de casa por bien de todos, aunque a ratos podamos aburrirnos- aun puedes preguntarte:

¿Realmente vale la pena que haya una lucha de poder, o puedo usar mi creatividad para tornar más llevadera la situación?

Alternativas de anticipación o de solución

Arte, juego, música, escondite, imaginación, involucramiento, baile, experimentos, innovación, diálogo, cajas de cartón…

¿Te ha llevado alguna de estas palabras a pensar en una alternativa de solución?

Cuando mi hija está desesperada y protesta por todo, con una sonrisa la invito a brincar: es una “técnica” que un buen día me vino a la mente y ha funcionado de maravilla!  Nos tomamos de ambas manos y comenzamos a dar saltos, contando en voz alta (ok, ok, gritando!!)

¿Sabes lo que pasa después de eso? Que poco a poco (o a veces muy rápido) va cambiando su carita, llega la sonrisa y luego las carcajadas!! 

Saltar y gritar le ayuda a liberar ese descontento que tiene dentro y que –hasta hacía un momento- estaba sacando a través de gritos de protesta y reclamos.

Nótese la importancia de no de inhibir sus expresiones: ella está experimentando una emoción y se le permite hacerlo. Luego, cuando no logra salir de ahí, en lugar de librar una batalla campal y desesperarnos todos, le ayudo a sacar ese fuego que experimenta dentro de sí, de una forma divertida y positiva.

Pero… Si la creatividad se termina, si no me vienen ideas ¿Qué hago?

Pues muy sencillo: ¡puedes echar mano de las ideas de otras personas!

Esta crisis sanitaria ha llevado al mundo a sacar lo mejor de sí, y hay por todos lados proyectos maravillosos para ayudarnos unos a otros.

Un aporte muy especial

Proyecto Semilla es uno de ellos, del que tengo el privilegio de formar parte y a través del cual aporto –junto con un montón de expertos más- mi granito de arena para que estos tiempos sean de crecimiento.

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En conclusión: si nos pasamos la vida restringiendo, peleando, en luchas de poder, y con batallas con nuestros pequeños, va a ser cansado para todos.  

Así que vale más la pena anticipar, negociar, ceder (sí, también se vale) o incluso de valernos de fuerzas creativas.

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