Cuando alguien nos pregunta “¿Cómo estás?”, generalmente la
respuesta que damos es muy simple, en automático: “Bien“.

Pero muchas veces, sobre todo en el camino de la maternidad, ese “bien” no es del todo cierto…

Como madres vivimos muchas veces situaciones difíciles: pasamos por tantas cosas, los días suelen ser tan monótonos, las noches tan largas y las actividades tan repetitivas que llega un momento en que sentimos no poder más…

Y no me refiero sólo a los primeros días después del parto, que en particular “cumplen” esta premisa.

Me refiero a todo momento a lo
largo del camino, sea que nuestro(s) hijo(s) sean bebés, niños, adolescentes…

Si a esto le sumamos el factor de acumulaciónla cosa se puede ir poniendo color de hormiga: es como una olla de presión que necesita una válvula de escape o explotará

Así que hoy quiero compartirte 5 acciones sencillas que puedes aplicar cuando te sientes así, como si estuvieras a unos pasos de caer en depresión.

  1. DESAHÓGATE

Compartir cómo te sientes, expresarlo, es ya de por sí un alivio. Encuentra una persona con quién platicar, alguien con quien te sientas cómoda.

Puede ser tu pareja, tu mamá, otras mamás de algún grupo. Con una hermana o una amiga. No te preocupes si ha tenido hijos o no. No pienses mucho en si te entenderá o no. Lo importante es que te preste atención…

Puede ser un encuentro presencial o virtual. Tal vez una llamada. Pídele a esa persona que te escuche. Dile que pedirás su consejo si lo necesitas.
Si no tienes a nadie,o al menos a nadie disponible (si estás en una crisis en plenas tres de la mañana, por ejemplo), escríbelo. En tu diario,en una canción, como una novela o una carta a tu hijo…

Solemos dar vueltas en la cabeza a pensamientos que nos angustian, pero cuando lo plasmamos hay una sensación de descanso, un alivio, que nos hace suspirar…

2. HAZ ALGO QUE TE GUSTE.

Algo diferente, que sea prácticoinmediato. Que esté a tu alcance en cualquier momento. Algo fuera de rutina: baila, canta, pinta… Haz ejercicio, aunque sea un poco ahí en casa. Estira tus músculos, camina.


Come algo que te guste. Tenlo siempre disponible: tu fruta favorita, unas nueces, ¡algo que te encante! Y si te gusta el chocolate, es una excelente opción, pues contiene anandamida y ayuda a liberar endorfinas. Escucha tu canción preferida, pon música relajante. Siéntate en tu sillón o tu rincón. Lee un trozo de tu libro favorito…

Cuando haces algo para sentirte bien te queda un buen sabor de boca, una satisfacción que te da un toque de frescura.

3)  ORGANÍZATE Y MANTENTE OCUPADA.

Lo sé… sé que me dirás que no paras en todo el día ¡y tienes razón! Sin embargo muchas veces nos agobian algunas tareas o pendientes que tenemos y que vamos aplazando ya sea porque no nos alcanza el tiempo o porque no nos agradan. Y créeme, eso también genera ansiedad.

Hacer un listado de tus pendientes, priorizarlos y definir un término para realizarlos ayudará a avanzar en su solución de manera fácil y amigable. Y de paso ayudará a enfocar tu cuerpo y tu mente en actividades que no sean “las de siempre”.

Si  te descubres teniendo pensamientos negativos realiza de inmediato alguna actividad que te ayude a cortar esa tendencia y evitar alimentar esos pensamientos.
4. PIENSA Y ACTÚA POSITIVO.

Si estás en momentos especialmente sensibles, procura leer, escuchar y ver cosas positivas, alegres. Evita las historias trágicas o melancólicas que sólo acentuarán ese estado de ánimo.

Concéntrate en lo
bueno
: identifica cuáles son las cosas buenas que hay en tu vida, en tu día,
en tu momento. Da gracias por ello.

Reconócete. Sé consciente de
tus virtudes, de tus capacidades.

Las mujeres y por alguna razón las
mamás en particular “padecemos” de tendencias perfeccionistas.

Eres una buena mamá, te lo
aseguro: lo estás haciendo MUY BIEN. Tu hijo está orgulloso de ti y
realmente es afortunado de que seas tú su madre.


5. CAMBIA DE AIRES: MUÉVETE.

Sal a dar una vuelta. Ve a caminar, a una plaza, al parque. Piensa en algo que te haga falta (o invéntalo) y ve a una tienda.

El sólo hecho de ver a otras personas, de interactuar con otros adultos (al menos para saludar o preguntar por un artículo) es reconfortante después de días de estar sola (me refiero sin otros adultos con quien conversar) y “encerrada” en casa.

Si tu hijo es aún muy pequeño ubica un lugar a donde puedas ir con tu bebé y también respirar otros aires.

Puedes simplemente salir a caminar un
poco por la calle de tu casa con él en brazos (esto no requerirá de muchos
preparativos, que cuando recién nos convertimos en madres salir es todo un
reto).

Puedes también organizar algo para el fin
de semana
, cuando puedas contar con la compañía y apoyo de
alguien más.

Preparar esa salida y visualizar que
la harás puede ayudar a sentirte feliz y disfrutarlo por anticipado.

Si el clima no lo permite, al menos sal mentalmente (a
través de ver videos, de hacer alguna lectura agradable o realizar una
llamada). Y en cuanto sea posible hazlo físicamente.

 

 

Si pones en práctica al menos algunas
de estas acciones podrás ver la vida desde otra perspectiva. ¡Me
encantará que puedas compartirme si te han ayudado!

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